Familia

La canción de la maleta

Antes de una partida, Isabel y Esteban buscan el último verso de una canción familiar capaz de viajar en cualquier maleta.

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Historia de ejemplo protagonizada por Isabel y Esteban.

La maleta estaba cerrada cuando empezó a cantar. Era una melodía familiar, pero se detenía siempre antes del último verso. Isabel debía tomar el tren en una hora; Esteban insistió en que ninguna despedida podía quedar a medias.

Buscaron la letra entre postales y bolsillos. Una estrofa pertenecía a un cumpleaños; otra, a una tarde de lluvia; el estribillo había sido inventado para calmar a un bebé. Cada persona de la casa recordaba palabras distintas y cantaba en una tonalidad incompatible.

En el andén comprendieron que el verso faltante nunca había existido. La canción se completaba cada vez que alguien partía. Isabel improvisó una línea sobre la ciudad que esperaba. Esteban respondió con otra sobre la mesa que conservaría su lugar.

El tren arrancó antes de que encontraran una rima. No importó. La maleta siguió cantando durante el viaje y, meses después, volvió con nuevas estrofas. Desde entonces la familia no dice adiós: pregunta cuál será el próximo verso.

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