Humor

El superhéroe del mercado

Cuando el mercado queda bloqueado, Beto y Celia descubren que ordenar filas, recordar nombres y escuchar a un loro también cuentan como superpoderes.

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Historia de ejemplo protagonizada por Beto y Celia.

Beto llevaba una capa debajo del delantal, aunque su único poder era calcular el cambio sin calculadora. Celia podía encontrar cualquier puesto por el olor. No esperaban salvar el mercado un martes antes del desayuno.

Cincuenta carritos quedaron trabados frente a la salida automática. La puerta exigía una contraseña que el dueño había olvidado. Un loro era el único que la había oído, pero se negaba a repetirla y gritaba «¡Ofertón!» cada vez que alguien se acercaba.

Beto organizó los carritos por colores. Celia recorrió los puestos reuniendo las palabras favoritas del loro: mango, bonito, Pepita y descuento. Al pronunciarlas en el orden correcto, el ave respondió: «Primero deje salir». La puerta se abrió.

El mercado les entregó una capa hecha con dos delantales. Beto pidió que bordaran bolsillos; Celia, desayuno. Nadie volvió a burlarse de sus poderes modestos. Eran exactamente los que aquel lugar necesitaba.

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